El baño de tu casa es probablemente el peor lugar del mundo para almacenar tu colección de perfumes. Aunque parezca cómodo tenerlos allí al salir de la ducha, los cambios bruscos de temperatura, el vapor constante y la humedad extrema oxidan las esencias y degradan el alcohol del perfume, alterando por completo su aroma original.

Lo mismo ocurre si los dejas expuestos a la luz directa del sol en tu peinadora. Para preservar la vida útil y la intensidad de tus fragancias por años, el lugar ideal es un espacio oscuro, fresco y seco, como el interior de tu clóset o dentro de sus cajas originales.

Protege tu inversión manteniendo los frascos alejados de la luz y el calor.